La comprensión auditiva

Hoy en la clase de Metodología hemos estado hablando sobre la comprensión auditiva del alumno, en el sentido cuáles son los principios que deben tenerse en cuenta para realizar una actividad que trabaje esta destreza.

Para aclararme con lo que significa “comprensión auditiva” voy a copiar la definición de DTCELE: “La comprensión auditiva es una de las destrezas lingüísticas, la que se refiere a la interpretación del discurso oral. En ella intervienen, además del componente estrictamente lingüís­tico, factores cognitivos, perceptivos, de actitud y sociológicos. Es una capacidad comunicativa que abarca el proceso completo de interpreta­ción del discurso, desde la mera descodificación y comprensión lingüística de la cadena fónica (fonemas, sílabas, palabras, etc.) hasta la interpretación y la valoración personal; de modo que, a pesar de su carácter receptivo, requiere una participación activa del oyente.”

Quiero rescatar la última parte de esta definición porque me parece muy interesante: “la interpretación y la valoración personal; […] participación activa del oyente”. Me parece que la comprensión auditiva tiene un significado más amplio del que yo creía antes. Pensaba, que simplemente se trataba de que el estudiante entendiera lo que se transmitía en un audio (en un CD normalmente) sobre una conversación, instrucciones, una entrevista, etc. Pero, esta última línea del DTCELE que destaca la “valoración” e “interpretación” del alumno, o sea, que más allá de entender el contenido, el alumno ha de entender que lo que oye se trata de una conversación telefónica, por ejemplo, entre dos amigos, y entre madre e hijo; de una entrevista de trabajo para gente joven, etc. Es decir, no es comunicativamente razonable que en una conversación telefónica no se utilicen los elementos de la comunicación oral telefónica informal que se dan en la comunicación real, y que se utilice este tipo de comunicación solamente para trabajar “en una situación de comunicación real” un aspecto gramatical determinado. Podré como ejemplo una audición que hemos trabajado hoy en clase. La actividad era la siguiente:

  1. escuchamos una audición sobre una chica que recibe varias llamadas telefónicas mientras está de compras.
  2. reflexionamos sobre si nos parece una conversación real que nosotros mismos podríamos tener.

Nuestras conclusiones fueron rotundas: NO! para nada, nos parecía que aquella conversación telefónica era real, ni mucho menos podía acercase a una conversación telefónica en una película o en el teatro. Un compañero dijo que faltaban las típicas palabras que utilizamos cuando hablamos por teléfono, a otros les parecía que los hablantes de la audición estaban leyendo, etc.

Esto es lo que pretendo tener ahora claro. El alumno debe tener claro que más allá de la información, del contenido, aquello que está oyendo se trata de una conversación determinada (en el ejemplo, si es telefónica, pues con los elementos de las conversaciones telefónicas).

Esto ha de tener muy presente el profesor: que el contenido lingüístico que se trabaje, ha de tener su correspondencia a la realidad, al conocimiento del mundo. No se puede presentar un material desligado de su realidad cotidiana. Por lo menos, esto es lo que yo saco como conclusión.

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